Saturday, October 25, 2008

TODO ESTO QUISIERA GRITARLO AL MUNDO ENTERO

QUISIERA GRITARLO AL MUNDO ENTERO por Stella Linares
Soy una persona de las miles y miles que ha encontrado el verdadero sentido de su vida, gracias a la luz que mi alma y la de mi familia ha recibido de LUMEN DEI.Soy abogada con varios máster, caminaba por la vida con el simple objetivo de logros materiales y profesionales, los cuales llegaban siempre y esto me hacía sentir contenta pero vacía e insatisfecha. Cumplía como madre y esposa; llevaba a mis hijos a colegios católicos, me creía un modelo de cristiana, de madre, de profesional, etc. Cuán equivocada estaba. Dios en su misericordia, al venir a España, tenía un designio maravilloso para mí y mi familia. Conocimos Lumen Dei hace casi once años, hemos asistido a muchos de sus retiros, celebraciones litúrgicas, compartido proyectos en radio y televisión y; además, tenemos la gracia de contar con su dirección espiritual, son mi familia. Gracias a lo anterior, mi hija mayor vive hoy en santo matrimonio y el pequeño de 15, desde que estudia en el colegio Hispano Irlandés que Lumen Dei regenta, ha tenido un cambio increíble, es un joven modelo en responsabilidad, comportamiento y virtud. Debo añadir, en justicia y honor a la verdad, que me encontraba económicamente imposibilitada de pagar este cole y ellos con gran caridad jamás me exigieron nada. TODO ESTO QUISIERA GRITARLO AL MUNDO ENTERO, en agradecimiento a Dios primero y a Lumen Dei especialmente.Afirmo categórica y rotundamente que solo hemos visto gente enamorada de Cristo y de su Doctrina, que tienen realmente a María Santísima por Madre y que les mueve un afán muy profundo de santidad. Los que acudimos a sus vigilias y celebraciones nos gozamos de ver el trato de profunda piedad, adoración y reverencia que esta comunidad rinde a Dios primeramente, veneración a María Santísima y a los santos. Es justamente lo que, lamentablemente, se ha perdido en el seno de la Iglesia. Hay que ver el amor con que tratan a sus ancianos, yo les digo a mis hijos, cuando ya esté tan mayorcita me traéis a una casa de Lumen porque sé que no solo mi cuerpo, sino mi alma, lo más importante, recibirán un trato exquisito. No entendemos cómo se puede obrar de manera tan arbitraria e injusta contra personas de esta maravillosa calidad moral, más inexplicable en cuanto que estos actos provienen de una autoridad eclesiástica. Autoridad sí, pero sin arbitrariedad. Tienen que investigar? Muy bien, pero antes de tomar medidas, de proporción y manera en que lo han hecho, faltando al derecho y a la caridad más elemental, deben respetar el derecho a la defensa; a ser escuchado el acusado antes de vencido en juicio, es la norma general. Dónde quedó aquí la corrección fraterna de que habla el Evangelio, si es que era necesaria?“¿Cuándo se ha visto un justo abandonado de la mano de Dios?” Este es nuestro consuelo y seguiremos orando por ello y también por todas las personas consagradas o no, que han originado tantos males. Stella Linares